“Yo, vacunada”, relato coral de un pinchazo político

“Yo, vacunada”, relato coral de un pinchazo político

Alivio y alegría por recibir la vacuna. Las imágenes de celebración se multiplican en las redes. Es que además de inocularse frente a una enfermedad mortal, el pinchazo implica una suerte de victoria frente a la escasez mundial de dosis, las miserables disputas políticas y la infodemia que tanto miedo provoca.

Por redacción El Tajo

Hay quienes dicen que la vacuna tiene cara de mujer. Ella, la vacuna; la rusa, la china, la inglesa. La cara de la asesora presidencial Cecilia Nicolini, que viajó a Moscú para las primeras gestiones; la de Carla Vizzotti, que trajo cargamentos y ordenó su distribución; la de Cristina Fernández, que la defendió cuando la llamaron “veneno”; la de la enfermera de gesto amable que, consciente de su papel, la aplicó en cada rincón del país. La cara de los diez millones de mujeres que ya recibieron al menos una dosis, según informa el Monitor Público de Vacunación.

Las vivencias de muchas de esas mujeres trascendieron en los medios y en las redes como expresiones de gratitud y en forma de relatos conmovedores. Las imágenes de hombros desnudos recibiendo el pinchazo, de rostros con sonrisas indisimulables debajo de los barbijos y de manos orgullosas portando certificados de vacunación inundaron los grupos de whatsapp. Compartir la euforia por la llegada del turno y luego el alivio por la dosis recibida se convirtió en un ritual comunitario y transformó la incertidumbre en un festejo genuino. #AcáEstánLasVacunas se convirtió en el hashtag del momento y en una forma de colectivizar la esperanza. Lo personal, una vez más, es político.

“Para conjurar el miedo”
DANIELA MONJE / 50 años / docente universitaria

Se vacunó el 29 de mayo en el Orfeo Superdomo con la primera dosis de Sputnik V.
Fue con dos de sus hijas, Vera y Hannah

Dijo en Facebook
“Con la adrenalina de las manifestaciones, con la euforia de los recitales, con la circunspección de un ritual íntimo pero colectivo, así parti al Orfeo Superdomo para recibir la tan ansiada vacuna. La última vez que había entrado fue cuando Alberto, en pleno cierre de campaña, vino a esta tierra que siempre le es tan hostil. Hoy de nuevo ahí sentí el orgullo de ser parte del proyecto nacional y popular que soñaron y pergeñaron Cristina y Alberto. Gracias por cuidar al pueblo @alferdezok y @cristinafkirchner. Gracias por el cuidado que recibimos de tantas personas anónimas. En mi caso, gracias a Gabriela, la piba que me vacunó y que tomó el compromiso de ocupar el lugar que le tocó en esta historia con tanta dedicación y responsabilidad. Gracias a mis hijas por cuidarme tanto. Todo llega. Gracias por este rato de felicidad y que este tiempo sombrío acabe”.
#AcaEstanLasVacunas

Dijo a El Tajo
“Mis hijas estaban tan emocionadas como yo; querían estar ahí, sacar fotografías y celebrar. Recién en ese momento me di cuenta de lo preocupadas y conmovidas que ellas estaban. A veces no registramos lo que pasa con niños y jóvenes frente a la pandemia…
Decidí compartir la vivencia en las redes para replicar el deseo y la esperanza, y para agradecer. Y también para conjurar el miedo por un rato”.
* Un dato: cuando salió del vacunatorio, un desconocido que se había vacunado en el mismo grupo, se acercó y le pidió el teléfono. “Dijo que le parecía muy valiente que haya ido con mi remera! Fue divertido!”

“Caminata transiberiana”
JUDITH GERBALDO / 60 años / periodista

Se vacunó el 5 de mayo en el Orfeo Superdomo con la primera dosis de Sputnik V
Fue con su familia

Dijo en Facebook

“Dispuesta a surfear la segunda ola de la mano de la Sputnik V. Muy emocionada junto a esta banda del aguante que no solo apoya en cada momento sino que realizó una cobertura informativa admirable de todos los instantes de la vacunación.
Yo sé que ya van casi diez millones en Argentina, pero esta es mi vacuna y es tan indescriptible la alegría que siento como grandes serán mis caminatas transiberianas. Qué bueno tener un Estado presente. Gracias @alferdez! Gracias @cfkargentina! Dedicado a Cambiemos que lo mira por TV»

“Un derecho de todxs”
IVANNA AGUILERA / 60 años / militante trans

Se vacunó el 15 de mayo en el Espacio Illia con la primera dosis de Sputnik V

Dijo en Facebook

“Acá está, la primera (dosis)! Ejerciendo un derecho que a les travestis y trans nos cuesta tanto! Gracias presidente Alberto Fernández! A mi jefa política, Cristina Fernández de Kirchner! Sabelo! VACUNATE!”

“Con la protección de la Leo (Marzano)”
VIVIANA POZZEBÓN / 50 años / cantante, percusionista y compositora

Se vacunó el 4 de junio, en el Estadio Kempes con la primera dosis de AstraZeneca
Fue con Karol, su pareja

Le dijo a El Tajo

“Me vacuné el 4 de junio, el Día del Cuarteto! Y justo terminábamos de hacer una semana sobre cuarteto con perspectiva de género en el Centro España Córdoba (organizada por Oficina de Artistas y Girl Power) que estuvo buenísima. Y como cierre de esa semana, la vacuna. Fue muy significativo. Publiqué una historia que decía “Gracias Alberto” y “Gracias Leo” (por Leonor Marzano, fundadora del tunga-tunga cordobés), porque es como que la Leo me sigue dando suerte. La Leo es genial, siempre rodeada de esa energía positiva. Al Kempes tuve que ir con el auto a recibir la vacuna, tipo caravana, y la verdad es que tuvo tranqui. No esperé mucho; solo había cuatro o cinco autos adelante.

Al principio dudé… Con amigues de Argentina y del exterior nos preguntábamos si vacunarnos o no. Básicamente, porque siempre quiero saber qué tienen las cosas que uno consume, a todo nivel. Pero ya cuando vino la segunda ola, más el hecho de que tal vez deba viajar, intercambiamos información entre varixs y decidimos ponernos la vacuna. Me tocó la AstraZeneca. Al día siguiente estuve con fiebre (que yo recuerde nunca en mi vida había tenido fiebre) pero al otro día ya estaba bien. Lo viví bien porque ya estaba decidida y porque estaba envuelta en esa semana especial, con la protección de la Leo… y eso me dio el impulso final. Me parece que el Estado se está haciendo responsable. Sabemos que es una situación extraña para todo el mundo, pero está buenisimo el rol que cumple el Estado a favor de la ciudadanía”.

“Es una conquista sanitaria y social”
MARÍA TERESA ANDRUETTO / 67 años / escritora

Se vacunó en el Hospital Josefina Prieur de Villa Allende con la primera dosis de la Sputnik V.
Fue con su compañero

Le dijo a El Tajo

“Publiqué una foto en mi red. Le pedí a Alberto que me sacara una foto, como una costumbre de quienes nos vacunamos, y por la alegría de la vacunación. Es como una conquista sanitaria y social. Viví el momento con alegría al recibir la dosis. No tuve miedo ni resistencia de vacunarme. Al contrario, la estaba esperando. Si bien yo pude hacer una cuarentena fuerte, porque puedo trabajar desde mi casa, porque vivimos en un lugar en el que podemos mantener distancias… esperaba la vacuna. Ahora esperando la segunda dosis.

Respecto al plan de vacunación, me parece muy buena la tarea del Estado. Difícil porque los proveedores no siempre han cumplido con lo pactado, pero creo que es un gran esfuerzo el que ha hecho el Estado por encontrar todas las vías de vacunación. Algunos integrantes de mi familia tienen ya las dos dosis, otros tienen una… y tenemos dosis de todas las nacionalidades. Me parece tremendo el esfuerzo del ministerio de Salud al desarrollar distintas acciones, por diferentes países, para lograr una vacunación lo más amplia posible de nuestro pueblo. Si cabe un agregado: “chapeaux” para Carla Vizzotti, que cada vez que la veo la imagino con un catre instalada en el Ministerio. Tremendo esfuerzo de ella y de Cecilia Nicolini”.

“Como extranjera, emocionada”
SILVINA GORSKY / 45 años / investigadora

Se vacunó el 15 de junio en Sevilla (España) con Pfizer
Fue con su pareja

Dijo a El Tajo

“Compartí fotos con familiares y amistades, de Argentina y de España, para compartir la alegría y la emoción. Hubo una serie de trámites previos que tuve que hacer para inscribirme en la sanidad pública de España. Como extranjera con visa como investigadora, estoy obligada a tener sanidad privada. Cuando conseguimos anotarnos y nos dieron el turno, fue emocionante. El día de la vacunación estuve preocupada por cómo llegar, el horario, la fila que era larga… Hasta que me tocó el momento. Saludé atentamente a la mujer que me recibió y se sorprendió de que le preguntara “¿cómo estás?”. “Tapada”, respondió. Le agradecí mucho por su labor y ahí mismo me emocioné bastante (traté de disimularlo, pues allí nadie festejaba ni llevaba facturas ni se sacaba fotos…). No tuve miedo ni resistencia. Festejamos con alegría, alivio y emoción cada vacuna a familiares y amistades. Me emociona la tarea del Estado. Y veo el esfuerzo y los importantes logros del plan de vacunación en Argentina (yo en España me vacuné después que familiares más jóvenes en Río Negro, y la misma semana que amigas de mi edad en Buenos Aires).

“Este líquido con nombre de satélite no llegó solito”
CONSUELO MOISSET / 46 años / docente universitaria

Se vacunó el 9 de junio en el Hospital Ferreyra con la primera dosis de Sputnik V

Dijo en Facebook

“¿Miami? Pues no, mi ciela. Acá estoy en el sur del mundo y vacunada por una pócima inventada en la tierra de Sergei Eisenstein. Este líquido congelado con nombre de satélite no llegó acá solito. ¿Será posible que todavía tengamos que explicar que sin el Estado estamos fritos? Pues sí, mi ciela, ya sé, vos sos genial y te vas a salvar por tu propio esfuerzo. Good for you, que te vaya bonito. Yo me quedo de este lado.
Hoy, entre los montones de audios y de fotos de los colegas profes, de los compañeros de la escuela y la facultad, de los amigos de siempre; hoy; hoy fue un día hermoso, entre tantos días amargos que llevamos. Así estamos, compañeros, ocupando esta tierra de pampa y sierras, tan irritada y hostil. Tan desalmada. Tan generosa a veces, también”.

“Es con más Estado”
JULIA GIULIANI / 37 años / trabajadora municipal

Se vacunó el 26 de junio en el Polideportivo N°2 de Río Cuarto con Sinopharm

Dijo en Facebook

«Es con más Estado. China de felicidad con mi Sinopharm en el brazo. Emocionada y vibrando alto desde que llegué al Polideportivo N°2, porque la salida es colectiva, porque es con el Estado presente, con las y los trabajadores siendo garantes de derechos.
Hoy es un día muy feliz, felicito al gobierno municipal de Río Cuarto por la logística y la organización; vi a funcionarios coordinando, colaborando.
A las y los trabajadores municipales por el compromiso y el laburazo. A mis compañeras de FENAT-CTAA que están ahí laburando, bancando la parada. No seas salame, anótate, vacunate”.

Hubiera querido vacunarme antes”
ALICIA BIENWALD / 70 años / Jubilada (ex trabajadora de salud)

Se vacunó el 5 de junio en San Javier (Traslasierra, Córdoba) con Sputnik

Dijo a El Tajo:

“Fui con mi marido pues al mismo tiempo se vacunó él. Hubiera podido ir sola. No  publiqué nada (en las redes), pero un periodista sacó una foto. Lo hice bien, tranquila.
Significó el inicio de una nueva etapa. Estar más tranquila, sabiendo que igual debo cuidarme. Nunca sentí miedo ni resistencia. Estoy a favor de las vacunas.
Teniendo en cuenta la escasez de vacunas, hubiera querido vacunarme antes”.

“Un plan bien organizado”
ALICIA YÁÑEZ / 70 años / jubilada

Se vacunó el 10 de junio en el Centro de Convenciones Córdoba con Sputnik V

Dijo a El Tajo

“Fui sola y no publiqué nada. Fui tranquila, sobre todo porque se trataba de la Sputnik. No quería ponerme la AstraZeneca porque una amiga que se puso esa vacuna hizo tromboflebitis en el brazo a los 14 días. Por eso al principio tuve un poco de miedo, pero me las ingenié para ponerme la Sputnik. El plan de vacunación me pareció bueno, bien organizado. Este gobierno no sólo recibió un país saqueado y con las arcas vacías sino, también, con una pandemia y una oposición feroz”.

“Ahora nos falta la segunda dosis”
CARLA IGLESIAS / 29 años / estudiante

Se vacunó el 3 de junio en La Casona de Río Ceballos (área Discapacidad) con la primera dosis de Sputnik V.
Fue con su mamá.

Dijo a El Tajo:

“Nos vacunaron en La Casona, en el área Discapacidad (se realizó un operativo adaptado con accesibilidad para movilidad reducida). Nos pusieron la primera dosis de Sputnik, la rusa, y ahora nos está faltando la segunda dosis. Publicamos las vacunas en el grupo de wsp de mis compañeros. Me acompañó mi mamá y tuve dolor en el brazo.
Ardor no sentí”.

SONIA TORRES / 91 años / titular de Abuelas de Plaza de Mayo de Córdoba

Se vacunó el 3 de febrero en el Centro de Convenciones Córdoba con la primera dosis con la Sputnik V.


Cada inyección, una victoria
 
La alegría por recibir la vacuna traduce, obviamente, el alivio ante la posibilidad concreta de ganar protección frente una enfermedad que ya se cobró más de 90 mil muertes solo en Argentina. Pero la celebración trasciende lo estrictamente sanitario, y también lo personal. Recibir la vacuna es también encarnar la conquista de una política pública que enfrentó -y enfrenta, todavía- dos problemas enormes, que exceden a los gobiernos locales: la escasez mundial de vacunas y la infodemia, que con su catarata de noticias falsas minó la confianza en la única alternativa que la comunidad científica logró diseñar para no morir de Covid-19.
La sucesión de desinformaciones atentó desde temprano contra el plan de vacunación y se hizo difícil de atajar. Funcionarixs de salud, científicxs y chequeadorxs de datos gastaron horas en los medios para desmentir afirmaciones que llegaban como verdades reveladas: que la ivermectina funciona mejor que cualquier vacuna, que luego de la aplicación de la Sputnik V no se puede tomar alcohol durante 42 días, que las vacunas que se basan en genomas virales (ARN) causan esterilidad en hombres, que existe alto riesgo de sufrir un evento trombótico luego de recibir la de AstraZeneca, que si la vacuna no tiene el 90% de eficiencia no sirve, que la rusa contiene metales que atraen imanes y -sí, también se dijo- que la vacuna provoca la disminución del tamaño del pene.
Desde el 29 de diciembre, cuando se aplicó la primera vacuna en el país -el operativo inició con lxs trabajadorxs de la salud y en ese entonces solo había Sputnik V- la guerra informativa y los intereses partidarios se cobraron muchas certezas. Mientras aparecían las primeras imágenes de lxs primerxs vacunadxs, arreciaban los pronósticos agoreros por las dosis que no llegarían. Y enseguida se sumaron las denuncias de “envenenamiento”, el supuesto “vacunatorio Vip”, un ministro desplazado, las polémicas sobre la seguridad de cada marca, los lobbies en favor de tal o cual laboratorio… todo en paralelo a la disputa encarnizada en torno a las restricciones, los picos de contagio y las muertes incesantes.
#AcáEstánLasVacunas
Mientras tanto, las negociaciones por nuevas vacunas fueron avanzando, las imágenes de los aviones con cargamentos de inmunizantes empezaron a ser frecuentes y poco a poco se fue armando una logística enorme para poner en marcha el mayor operativo de vacunación de la historia. Así, Argentina alcanzó en la última semana de junio los 25 millones de vacunas recibidas, y al cierre de esta edición llegaban nuevos vuelos con componentes de la Sputnik V para completar los esquemas de dos dosis.
A su vez, se firmó un acuerdo para la compra de 24 millones de vacunas de origen chino, que serán entregadas entre julio y septiembre. Y en la primera semana de julio también comenzará a fabricarse en el país la dosis complementaria del inmunizante ruso. Aunque se sabe que una dosis protege bastante bien en caso de enfermedad, el objetivo del gobierno es completar todos los esquemas de vacunación.
Frente a una crisis sanitaria sin precedentes y una desesperada demanda global, cuando la producción y distribución de las dosis, lejos de responder a la lógica de equidad y acceso universal, continúan regidas por el poder de negociación de los países más ricos, disponer de vacunas es un motivo suficiente para celebrar. Como dicen las investigaciones de expertxs, es necesario que las vacunas sean consideradas un bien público global hasta lograr la inmunidad mundial. 
En este contexto de desamparo, con tantos países que esperan su turno para ponerse a salvo de la pandemia, cada inyección es una pequeña victoria. No solo porque el momento de aplicación de cada dosis es el último eslabón de un largo proceso científico tecnológico desarrollado en distintas partes del mundo sino, también, porque cada aplicación encarna la fuerza de una política pública que se abrió paso entre disputas, miedos y mentiras.

Las imágenes del vacunatorio de la Municipalidad de Río Ceballos son gentileza de Nano Zeballos.