Palabras que importan y noticias que incluyen

Palabras que importan y noticias que incluyen

Por Jimena Massa

La editoras de las nuevas revistas ya no hablan de “periodismo con perspectiva de género” sino de “periodismo feminista”. Reivindican un periodismo encarnado, situado y militante. “La perspectiva de género es una forma de hacer periodismo, casi ascética; digamos es el estándar de mínima. El periodismo transfeminista que nosotras hacemos es el que milita abiertamente por las causas que creemos correctas”, dice Belén Degrossi, editora de Periódicas.

Hacer periodismo feminista implica una mirada interseccional e inclusiva, pero también mucho más tiempo dedicado al tratamiento de cada hecho. Un tiempo invertido en mostrar las desigualdades estructurales de lo que se cuenta, presentar a lxs protagonistas sin victimizarlxs, usar un lenguaje que nombre a todxs y multiplicar las voces en cada nota.

Como aporta Emilia Ruiz de Olano, de Beba: “El periodismo feminista se vive como una práctica editorial diaria que traspasa el contenido final y nos invita a rever todas las formas en las que ejercemos la profesión. No buscamos una mirada objetiva. Todos los medios tenemos un posicionamiento y el nuestro es feminista porque queremos transformar la realidad y convertirla en una más justa para todes”.

Tener una línea editorial feminista, sin embargo, puede significar distintas cosas para cada medio e, incluso, para cada periodista. Eso implica que las discusiones por el enfoque de las notas, las historias que se visibilizan, las fuentes que se consultan o las palabras que se usan puedan ser eternas. Y a su vez, ese estado de debate permanente no garantiza que todas las propuestas tengan aprobación unánime.

Abordar ciertos temas conflictivos como el trabajo sexual, la gestación subrogada o la violencia de género en parejas homoafectivas puede implicar, tal como cuenta una editora, «entrar de lleno en los debates de los feminismos, siempre tensos, y pagar algunos costos». Pero, a su vez, esas controversias redundan, casi siempre, en datos más consistentes y mejores argumentos. Es decir, más cuidado con lo que se publica; mejor periodismo.

“Cuando creamos LatFem nos propusimos ser una especie de house organ del feminismo latinoamericano. Apostamos a construir un medio que nos hubiese gustado leer cuando nos acercamos al feminismo y que fuera para el 99 por ciento. No queríamos hablarle solamente a las entendidas, sino ir un poco más allá del activismo feminista. Buscamos un equilibrio entre la denuncia, la demanda, la apuesta por los datos y el deseo. Lamentablemente, la agenda de la demanda y la denuncia es la más urgente… el desafío del buen periodismo feminista es poder narrar todo lo que precariza nuestras vidas pero también toda la vitalidad que tienen”. (Florencia Alcaraz, editora de LatFem).