Todo a pulmón, por una voz propia

Todo a pulmón, por una voz propia

Por Jimena Massa

Decir que las revistas feministas sobreviven a costa del esfuerzo y gracias a la convicción de las periodistas no termina de explicar la complejidad que implica sostener un medio sin recursos. La codiciada publicidad oficial, que hoy resulta imprescindible para la supervivencia de cualquier medio, casi brilla por su ausencia. De las publicaciones feministas argentinas, un par tienen publicidad de gobiernos locales y solo dos exhiben avisos del Estado nacional. La distribución de la pauta con perspectiva de género y una política de incentivos para la pluralidad informativa son una materia pendiente. La publicidad privada, en tanto, es más escasa aún; lo es para todos los medios, y en tiempos de pandemia se tornó casi inexistente. 

“El principal obstáculo que atravesamos es la falta de capital humano para lograr algunos objetivos en el tiempo deseado. Y eso se debe a la carencia de ingresos fijos. Ya aceptamos que algunas cosas, lamentablemente, nos van a llevar más tiempo que el que demandaría si contáramos con financiamiento para contratar a más personas», explica Emilia Ruiz de Olano, editora de Beba. Y agrega: «Somos un equipo colaborativo pequeño que cree en este proyecto, pero que todavía no cuenta con ganancias; por ende, la carga de tareas a veces es demasiado pesada y todo se ralentiza. Las integrantes de Beba tenemos otros trabajos que nos requieren de manera full time. Así y todo, en el poco tiempo libre que nos queda, le ponemos toda nuestra convicción a este proyecto tan necesario en los tiempos que corren”.

El cobro de suscripciones o los aportes voluntarios a través de plataformas de pago vienen dando resultados dispares. Para algunas funciona bastante bien y, para otras, ha sido tan incierto como tirar una botella la mar. “Un montón de gente se prendió, y hoy pagamos muchos gastos con esos aportes. Muchos de lxs que colaboran son compañerxs de trabajo, amigxs y hasta nuestras abuelas, pero eso nos da un piso todos los meses”, cuenta Belén Degrossi, de Periódicas. Y continúa:

“La idea de vivir de Periódicas es una utopía que podría concretarse en cinco o diez años. Imaginate que nosotras empezamos con un fondo semilla de 100 pesos cada una. Y decidimos no desesperar y no apresurarnos. Si hacemos bien el laburo, tarde o temprano vamos a terminar creciendo. De hecho ahora, dos años y pico después, podemos afrontar algunos gastos y eso nos ha sorprendido. Pero claro, el sueño de todas es poder vivir de nuestro medio”.

La mayoría apela al pacto de lectura con sus lectoras: “Bancanos; con tu aporte podés permitir que el periodismo joven, feminista e independiente siga creciendo”, dicen las chicas de Beba, proponiendo contribuciones que van de 50 a 500 pesos. Otras dicen: “Si te gusta cómo trabajamos y el contenido que producimos, te dejamos varias opciones para que vos elijas de qué manera ayudarnos (aporte mensual o colaboración por única vez)”. Las editoras de Reveladas proponen: “Al ser parte de nuestra comunidad podrás acceder a todas nuestras producciones periodísticas, beneficios en talleres y cursos, y descuentos en comercios y emprendimientos de la ciudad. Te necesitamos, asociate! Lee periodismo local, sostenido por sus trabajadoras”.

En general, las revistas feministas no han desarrollado un área para la gestión comercial. Tampoco cuentan con recursos suficientes que les permitan dedicarse a tiempo completo a escribir los proyectos que podrían traer fondos de organizaciones no gubernamentales o a establecer alianzas estratégicas que provean financiamiento. “Es todo es un tema. Actualmente estamos trabajando literalmente gratis y la realidad es que se hace pesadísimo porque las tres tenemos otros trabajos en simultáneo”, cuenta Florencia Espinosa, del trío que edita Periodísticas. Una alternativa que varias intentan explorar es la oferta de capacitación y las consultorías. Pero coinciden en que aceitar esa modalidad también requiere un tiempo y recursos previos difíciles de conseguir.

La clave para el éxito de los medios digitales que vienen creciendo ha sido, según un relevamiento de SembraMedia, la diversificación de fuentes de ingresos. “Encontramos más de 15 fuentes distintas de ingresos, incluyendo eventos, capacitación, membresía, crowdfunding y publicidad nativa. Al igual que los eventos y las capacitaciones, muchos periodistas ofrecen servicios de consultoría y utilizan los fondos para apoyar sus proyectos de periodismo», dice el informe Punto de Inflexión. En términos generales, se sugieren dos vías para hacer crecer estos medios: crear audiencia para impulsar el tráfico y la publicidad, o aprovechar la lealtad de la audiencia para inspirar las microdonaciones.

El caso de LatFem es uno de los pocos que sirve de inspiración en cuanto a la gestión del emprendimiento. Florencia Alcaraz lo cuenta así: “La diversificación fue la apuesta que nos hizo llegar hasta acá; ha sido la clave. Siempre estamos buscando diversificar, y hay múltiples formas: becas, apoyos, aceleradoras, siempre estamos desarrollando proyectos. También tenemos una pequeña área de ventas y nos queda por explorar el sistema de membresías y suscripciones”.

Otra experiencia alentadora es la del pampeano Diario Femenino, que existe desde 2012 y que, como su nombre indica, tiene actualizaciones diarias y funciona como un archivo de recursos y bibliografía sobre género. «El tema de la pauta es complejo -explica la editora, Lenny Cáceres-. A lo largo de estos años nos sostuvimos con el aporte de compañerxs y con el trabajo personal, producto de charlas y talleres; y últimamente, con el reconocimiento del Estado provincial y municipal. Nos costó este acompañamiento; la pasamos mal durante años. Pero el trabajo sostenido y continuo, con una identidad clara, hizo que lo lográramos y es un empuje para seguir creciendo».

La anhelada diversificación de ingresos, entonces, requiere una inversión de tiempo y talento profesional con el que las pequeñas redacciones feministas no siempre cuentan. “Los medios nativos digitales están muy enfocados en el contenido y la mayoría de su equipo son periodistas. Sin embargo, hay evidencia clara de que tener, aunque sea una persona dedicada a atraer ingresos, puede hacer una diferencia significativa en el negocio”, advierte el informe de SembraMedia.

En este contexto de escasez de recursos financieros, hacer periodismo riguroso, con variedad de fuentes, bien producido y editado, es un desafío mayúsculo. Más aún cuando urge innovar en las narrativas y explorar otros lenguajes. El riesgo de reproducir consignas con información pobre o acabar invisibilizadas en las redes por falta de formatos acordes a lo que demanda la convergencia digital es alto. Y en el camino, siempre está la amenaza del cansancio o la tentación de desistir. Por el momento, sobra convicción en la necesidad de construir una voz propia y sensibilidad para explorar otros modos de informar.