Susana era linda, por fuera y por dentro

Susana era linda, por fuera y por dentro

A continuación, compartimos el texto completo de Dinora Gebennini, que forma parte del Proyecto “Violencias de Genero en Contextos Represivos”*. De ese trabajo y de la insistencia de Dinora, surge la inspiración para la nota «Las Lesgart. Mariposas cordobesas».

En la foto: Dinora (vestida de negro), junto a otras militantes políticas cordobesas que sobrevivieron al Terrorismo de Estado y participaron del proyecto mencionado.


Conocí a Susana cuando ella tendría veinte años, a fines del 69. Llegó a mi casa en Barrio Alberdi con su compañero Alejandro Yofre, para guardarse de una probable persecución policial. Estaban en peligro porque había habido un tiroteo en un operativo realizado por la agrupación a la que pertenecían y que lideraba el compañero Emilio Maza, en el Tiro Federal. En aquellos momentos nosotros, que pertenecíamos al Peronismo de Base, ofrecimos nuestra infraestructura para resguardarlos.

Ella era menuda, con el rostro redondo, unos ojos vivaces, el largo cabello ondeado y una permanente sonrisa. Era linda Susana, por fuera y por dentro.

No sé mucho de su vida anterior, solo algunos datos que deberemos completar de ahora en más. Sé que venía de una familia numerosa, su padre tenía un negocio de instrumental médico. Muchos valores habrán transmitido sus padres a los cinco hijos, (cuatro mujeres y un varón) porque todos fueron militantes y orientaron sus vidas en torno al compromiso social. Sé que algunas de sus hermanas eran músicas, y en especial, que Susana tocaba el arpa. En aquella época Susana y Alejandro tenían un negocio de material didáctico en el centro de Córdoba.

En aquel momento de crisis, permanecieron varios días en casa. Susana salía todos los días para hacer controles telefónicos con sus compañeros de agrupación, nos ayudaba en el orden de la casa y averiguaba siempre nuestros movimientos para saber si respetábamos normas de seguridad. De su personalidad sobresalía un rasgo que creo la acompañó hasta su muerte, era una muchacha cuya actitud parecía decir: estoy aquí y me hago cargo de lo que sea necesario hacer, y además lo hago con convicción y alegría. Tenía una actitud amable y afable con todos los compañeros y compañeras, nunca la escuché quejarse, siempre aportó, aun en circunstancias muy difíciles, una visión optimista, siempre su risa acompañó las reuniones, los momentos tensos, las fugas.

Susana pasó a la clandestinidad a partir de la toma de la localidad de La Calera, en junio de 1970, realizada por la organización Montoneros, donde confluyeron diversos grupos políticos de la provincia de Córdoba. De nuevo nos tocó estar juntas en distintas casas, en la provincia de Santa Fe, donde llegamos un contingente de unos diez compañeros y compañeras a recibir la solidaridad y el refugio de los santafesinos. Con tan mala pata que justo ellos comenzaron a tener problemas de seguridad y eso hizo que en alrededor de dos meses tuviéramos que transitar por varias casas, hasta que llegamos a una vivienda casi definitiva que alquilaba el compañero Cambiaso. En esa casa vivíamos ocho personas ocultas. Nos tocó compartir una pieza. Éramos seis, tres parejas, una de ellas Susana con Alejandro, durante ese tiempo. Los varones dormían en otra. Y todos debíamos hacer silencio hasta las cuatro de la tarde en que volvían los dueños. Ella mantuvo siempre el mismo carácter, el mismo temple. Parecía preparada para recibir cualquier impacto, tanto las buenas como las malas noticias. Solo un día la ví ensimismada y silenciosa, escuchando un noticiero.

Tal vez reflexionaba sobre la fugacidad, la velocidad con que ocurrían los hechos. Tal vez pensaba en su familia, no lo sé. Al día siguiente volvió la sonrisa, se derramó la vitalidad, desplegó las artes seductoras de su optimismo, que superaba la realidad difícil a fuerza de un compromiso que implicaba todo su ser. Entre huidas y guardadas, se templó su carácter, creció como militante, se hizo mayor y comenzó a desplegar tareas de conducción.

Salió de allí para asentarse clandestinamente en la ciudad de Tucumán, donde compartió la conducción de los grupos políticos y organizativos con Fernando Vaca Narvaja, con el cual hizo pareja después de un tiempo. Recuerdo a Susana cuando venía a Córdoba para recabar información política, para informar lo que se estaba haciendo allá y para arreglar cuestiones logísticas. Era y no aquella jovencita que habíamos conocido apenas un año antes. Ahora se la veía más segura, más concentrada, las responsabilidades adquiridas la convertían en una mujer serena, siempre dinámica, siempre hermosa. Pero nunca perdió el optimismo, su eterna sonrisa juvenil y desafiante, su alegría de compartir un proyecto de vida y de cambio social, proyecto por el cual dio la vida. Cayó presa en Tucumán, en circunstancias que no conozco, en 1971. Fue trasladada a la cárcel de Rawson, en el sur*, y participó activamente en la preparación de la fuga. Por su nivel organizativo y su capacidad política, fue una de las compañeras que la organización Montoneros designó dentro del grupo principal de la fuga, el grupo que comprendía los mejores cuadros, los de mayor responsabilidad.

Su foto en el aeropuerto de Trelew la eterniza en el instante cruel de las vísperas, seguramente la antesala de la muerte, enfrentando el odio de la dictadura con la transparencia de su sonrisa clara, con la entereza de un gesto insolente y altivo, con su integridad de mujer luchadora y su decisión de dar testimonio de optimismo en la victoria.

Su recuerdo nos acompañará por siempre, estará en la memoria como un germen de futuro, un futuro que renazca para la justicia y la igualdad.

* El proyecto “Violencias de género en contextos represivos” fue una investigación realizada por la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Córdoba, con financiamiento de ONU Mujeres entre el 2008 y el 2011. La coordinación estuvo a cargo de Dinora Gebennini, y el equipo lo integraron: Pate Palero, Marcela Lescano, Ángeles Buteler y Estela Altamirano.

Nota: El relato omite el paso previo de Susana por la cárcel de Devoto.