Patear pelotas con botas de goma

Patear pelotas con botas de goma

Las Pioneras hicieron historia y, por ellas, cada 21 de agosto se conmemora el Día de la Futbolista, recordando el triunfo de la selección argentina contra Inglaterra por 4 a 1. Rosa Villagra, que empezó pateando pelotas con botas de goma, se sumó al plantel nacional en el 74, junto a otras cuatro cordobesas. La jugadora más rápida de barrio Alberdi allanó el camino de todas las que hoy se atan los cordones de los botines para pisar el césped.

Por María Soledad Ceballos

Los años no vienen solos para quien le ha puesto el lomo a la vida, propia y ajena. Rosa Villagra cuida a su hermana de 81 años. Las dos comparten casa y días. Siendo la más pequeña de una familia con cuatro hijas, antes de los 10 ya pateaba pelotas en las calles del barrio, ahí donde se cruzaban Sol de Mayo y Caseros, cuando Alberdi era pura tierra y descampado, de casas bajas.

Entre el montón de niñxs, Rosa era de las más rápidas en la cancha y no había vecino que se metiera con ella. No porque fuese mujer, sino porque era buena; y a lxs buenxs nadie quiere marcarlxs. A cierta hora se ocupaba la calle y se marcaba la cancha con ladrillos, haciendo de arcos. Por exigencia de su mamá, apelando al cuidado del escaso calzado, Rosa se ponía sus botas de goma, las de la lluvia, y salía a jugar al fútbol. En el cuidado de la economía familiar, el desgaste de las botas era menor que el de las zapatillas, y cuando el mango escasea, no hay margen para negociar. A Rosa la buscaban para jugar, y su papá alentaba desde la vereda.

A sus 12 la familia se mudó a barrio San Martín y debieron suspenderse los picaditos en la calle. Pero el amor por el deporte estaba intacto, y el básquet de Belgrano la sumó a sus filas. Cambió arco de ladrillos por aros en las alturas. Juventud, divino, elástico y hábil tesoro. Varios años más tarde, en plena adolescencia, un aviso en el diario detuvo a Rosa con la lectura. Buscaban jugadoras para sumarse al “Club Estrellas de Pueyrredón”. Nacido en octubre de 1962 en el barrio que le daba el nombre, Estrellas de Pueyrredón organizaba y promovía, sin dudas siendo vanguardia aquellos años, campeonatos de fútbol femenino.

En la revista cordobesa Así, de marzo del 64, decían que Estrellas de Pueyrredón buscaba que “con tesón y sacrificio el fútbol femenino llegue a todos los confines de la patria”. Y continuaba planteando que entre sus objetivos perseguían “que la mujer, sin prejuicio alguno, pueda participar en este magno deporte”. Ahí llegó Rosa, sin las botas de goma, y con las ganas intactas. El fútbol ya era parte de su cotidianeidad y no había vuelta atrás.

A esa altura, en Córdoba se levantaba tierra pero ya en cancha grande. Y la selección argentina de fútbol de mujeres hacía historia, participando por primera vez en México, representando al país. La historia de las Pioneras es conocida y por ellas cada 21 de agosto se conmemora el Día de las Futbolistas, recordando el triunfo contra Inglaterra por 4 a 1. Rosa se sumó al seleccionado en el 74, junto a otras cuatro cordobesas. Los días en Buenos Aires no fueron fáciles porque no tenían apoyo ni sostén económico. Las cordobesas recalaron en la casa de Betty García, otra de las pioneras históricas, para ajustar gastos. Organizaban actividades para recaudar fondos y mantenerse. Entrenaban en la cancha auxiliar de Racing de Avellaneda.

Fueron años difíciles: los entrenamientos, los partidos con artistas para recaudar fondos, los esfuerzos de todas, viajando en un Fiat 600 entre Capital y Florencio Varela para entrenar, no fueron suficientes. La selección argentina no logró participación en el siguiente mundial porque no había cómo costear los gastos.

Sus intentos para quedarse a jugar en Buenos Aires fueron en vano; su papá la trajo de regreso, montaron una verdulería y Rosa se puso al frente. Los recuerdos no la abandonan. Se reconoce una piba, aún cuando los achaques de los años y la pandemia le exigen cuidarse mucho. Miró de punta a punta el Mundial Femenino disputado en Francia en 2019 y criticó las tácticas, la técnica y las estrategias del seleccionado nacional. Dice que les faltó experiencia, pero alentó como si estuviera ella misma atándose los cordones de los botines para entrar a pisar el césped.

Jugar al fútbol, aún con botas de goma, es más que patear una pelota y hay quien cuente la historia.

Crédito fotos: Julieta Cementerio @julicementerio para Futboleras Organizadas