«Niña mamá» o cómo darle voz a los dilemas íntimos de las gestantes

«Niña mamá» o cómo darle voz a los dilemas íntimos de las gestantes

Andrea Testa es una directora joven, con la mirada puesta en lo social. Luego de su film “Pibe chorro” (2015) percibió los dilemas que atraviesan las jóvenes embarazadas de los sectores más vulnerables y decidió encarar “Niña mamá», un documental filmado en hospitales públicos y que le pone voz a los miedos frente a la posibilidad del aborto.

Por Carolina Rojo

Niña mamá es un largometraje documental que transcurre en la intimidad de los consultorios de un hospital público. A partir de la voz de jóvenes que transitan maternidades en su adolescencia, atravesadas por violencias y una extrema vulnerabilidad, la película ahonda en las vicisitudes de la toma de una decisión: continuar o no con el embarazo. Niña mamá es el encuentro con esas historias de vida, las tensiones que atraviesan a estas maternidades forzadas y el miedo latente que provocan los abortos inseguros y clandestinos.

Las protagonistas de la película se desenvuelven frente a la cámara como si ésta no estuviera. En una consulta médica o una internación cuentan con palabras, gestos y silencios sus experiencias de vida.

Andrea Testa

Andrea Testa, directora del largometraje documental, cuenta cómo fue el proceso para llegar a construir la confianza y ganar esa naturalidad en los relatos de las chicas: “Durante todo el desarrollo de la película, la investigación, la preproducción, el estar ahí en los hospitales, primero observando y luego rodando, la pregunta constante fue ¿cómo filmar esta película? Una pregunta relacionada con los espacios de intimidad, la participación activa y la autonomía de derechos en los niños, niñas y adolescentes. Es decir, nos preguntábamos cómo tener una mirada de protección integral, de cuidado, de acompañamiento y con una reflexión activa: cómo filmar sin generar un abuso de poder con todo el dispositivo cinematográfico”.

-¿Cómo se construyó el vínculo para que los testimonios fluyan?

-No podíamos conocer antes a las chicas porque hay algo del tránsito en el hospital que muchas veces no es constante y porque muchas llegan a los controles de sus embarazos muy a término, ya sea porque no los hicieron o porque los realizaron en centros de salud más cercanos a sus domicilios. Entonces había un condicionamiento muy fuerte que obviamente me hizo pensar mucho en la idea que yo traía sobre cómo filmar un documental, generando primero un vínculo. El vínculo en este caso se generó no ocultando qué significaba esta película, siendo muy sincera, comentándoles cómo trabajábamos, qué estábamos haciendo, dándoles toda la información que teníamos sobre lo que estábamos haciendo para que cada una pudiera tomar la decisión de participar o no. También había algo importante que era la atención de su salud, ese evento al que quizás las chicas no volvían, entonces tampoco la película podía interrumpir ese encuentro. Con todo ese análisis y charlando con las trabajadoras sociales y los equipos de salud, fuimos pensando y abrazando en conjunto la peli.

Niña mamá está filmada en blanco y negro, con planos fijos y largos, sostenidos… que sostienen esos relatos, esos temores, esas suposiciones de niñas y jóvenes adolescentes devenidas en mamás. Las profesionales les explican las posibilidades, les preguntan con cuidado y amorosidad, les hacen saber que pueden consultarles lo que necesiten.

“Desde el inicio del proceso creativo, surgió la necesidad de filmar en los hospitales públicos como un escenario complejo en donde iban a aparecer estas historias; no solo los embarazos no intencionales en la adolescencia, atravesados por carencias estructurales y todo tipo de derechos vulnerados, sino que ahí también podíamos ver las políticas públicas, las que existen y las que faltan. También había algo en la condición de hospital público del conurbano que era poder habilitar, con el lenguaje cinematográfico, la complejidad de estas vidas atravesadas por la pobreza”, señala la realizadora.

“Las chicas que finalmente aparecen en la peli tienen realidades diversas y eso profundiza mucho nuestras miradas –añade Andrea-, y ahí también emerge la pregunta sobre la autonomía, sobre cómo es posible tomar una decisión con todos estos condicionamientos; las violencias que están latentes, las concretas y visibles, y aquellas que son más legitimadas, las violencias estructurales e institucionales. Me parecía que en el hospital podía verse la complejidad de todo eso, el rol del Estado y las vidas de estas mujeres. Y mi búsqueda estética tenía que ver con desandar mi voz autoral para habilitar sus voces, tal cual son, no representadas o vueltas discurso por otres, como sucede a menudo. Hay algo muy potente de la peli que a mí todavía hoy me estremece, que es esa escucha real; sus voces aún están incomodándome y dejándome sin palabras”.

El encuentro de las jóvenes y niñas que participaron con sus propias imágenes plasmadas en la película fue una oportunidad para mirarse, pensarse y sentirse desde otro lugar, distinto a aquel en el que fueron registradas, con más experiencias como mamás o con la certeza de no querer serlo más:  “Ellas vieron la peli y pasó algo de esto que te digo, de un abrazo, de una sensación. Obviamente, cada una lo ha vivido de manera distinta y yo preservo la intimidad de cada una de ellas, pero sí hubo algo de esta frase que se repitió ‘qué bueno, para que no le pase a otra’. Había también una reivindicación de la participación. De hecho, la vieron antes de que sea pública. Por una cuestión de coherencia en el trabajo, era imposible que la película no sea vista por ellas previamente; es parte de ese compromiso y la confianza que entablamos”.

“En Argentina, 2350 niñas de entre 10 y 14 años son madres y Andrea Testa le pone rostros e historias a esos números”, comienza diciendo una nota de Página 12, que continúa: “La cifra asciende a 85 mil para la franja de 15 a 19 años, dato que no da cuenta de toda la realidad, ya que se mide por hijos nacidos vivos. No hay registro para abortos provocados o espontáneos”.

Para Andrea es imprescindible que se apruebe el aborto legal, seguro y gratuito porque “permite avances, tener suelos un poco más firmes, aunque la realidad es mucho más compleja y no se resuelve solamente con una ley». Y agrega: «La violencia va a seguir existiendo, porque la falta de presupuesto va a seguir existiendo y porque los derechos vulnerados estructurales van a seguir existiendo, pero la ley es necesaria para que por lo menos a las mujeres y cuerpos gestantes no se les vaya la vida”.

En la película Niña Mamá el miedo aparece en toda su dimensión. «Las que dicen que no (a la interrupción del embarazo) por miedo, las que no lo han hecho por miedo a morir y las que, aún desesperadas, lo harán igual, en cualquier condición de salud. Creo que ya no hay argumento que vaya en contra de eso”. Desde la experiencia de escuchar a jóvenes que han atravesado esa situación y que, en algunos casos, llegan al hospital casi muertas, Andrea plantea: “No hay nada más fuerte que eso. Es un derecho negado, que tiene que ver con la vida de las mujeres. Muchas, además, te dicen ‘no lo voy a hacer por miedo a que me pase algo, por mis otros hijos’. Entonces la propuesta debe ser integral, con el trabajo de los equipos de salud, aún con todos estos límites que aparecen”.

Del mismo modo, Andrea considera fundamental la plena implementación de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas: “Creo que en todos los niveles, desde que comenzamos nuestra socialización, estamos atravesades por esta cultura patriarcal machista y violenta. Entonces es súper necesario poder abrir mundos posibles distintos, poder abrazar la diversidad, poder también constituirnos como seres autónomos y de respeto hacia le otre. Pero también me pregunto sobre toda la población que no accede a la educación, entonces ahí vuelvo a pensar en el hospital y todo el sistema de salud con un rol social muy fuerte, de intervención directa y donde también recaen y explotan muchas necesidades estructurales. Podemos acompañar y aportar a la transformación del mundo en nuestras vidas individuales”.

Niña mamá se estrenó en cines en marzo último y este tiempo de aislamiento obligó a probar otras plataformas de exhibición. Actualmente puede alquilarse por Vimeo y todo lo recaudado es donado a los hospitales en donde se filmó la película.

Trailer:

Ver “Niña mama”:

Columna «Qué mirás», de Caro Rojo. Gentileza de programa «La semilla».
https://www.ivoox.com/que-miras-capitulo-5-audios-mp3_rf_52473346_1.html

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