“Me hice feminista cuando salí al exilio”

“Me hice feminista cuando salí al exilio”

Lleva décadas trabajando en las problemáticas de hábitat y género. En esta nota, Ana Falú recuerda cómo se fue forjando en ella la mujer feminista en la que se convirtió, quizás desde su propia infancia.

Por Ana Falú*

Llegué al feminismo por diferentes caminos que se fueron uniendo en mi vida, y desde distintos aprendizajes. Creo que -desde que era una niña aúnfueron mis abuelas las que me iluminaron. Mi abuela Emilia, con quien compartí más la vida y me enseñó sobre las resistencias y la profunda inteligencia de las mujeres; y mi hermosa y amada Fada, la madre de mi padre, que también lo hizo desde fortalezas, siempre llena de ternura y de sonrisas. Esas dos mujeres fueron muy importantes en lo que soy.

Pero también hubo otras personas; y creo incluso que mi padre y mi madre, porque ambos eran muy modernos, eran gente que se distinguía como diferente en sus formas de pensar, a pesar de que mi padre era tremendamente machista. Siempre me decía: tenés que estudiar y buscar un hombre que sea más inteligente que vos, el dinero no importa, nunca importa. Me acuerdo de todo eso, que me fue conformando.

Me hice feminista definitivamente cuando salí al exilio y, de alguna manera, empecé a mirar reflexiva y críticamente la militancia política en la cual me involucré desde muy joven. Esa militancia me dio muchos saberes distintos y profundos, que hasta hoy me resultan útiles, herramientas como saber leer entre líneas, analizar entre palabras… 

Pero fue Brasil el país que “hizo mi cabeza”. Allí me encontré con las feministas latinoamericanas, y digo latinoamericanas porque la resistencia al golpe de Brasil (que fue antes que el de Argentina) significó una diáspora a distintos países de América latina y del mundo. Cuando yo llegué allá, esta gente estaba volviendo de sus propios exilios y allí descubrí e incursioné en los debates feministas. 

Ana Falú y Rita Segato

Creo que fue a partir de ese momento cuando asumí realmente las banderas del feminismo; las pude ver, las pude entender y separar de lo que era la militancia política partidaria, que planteaba que todo lo íbamos a cambiar con la revolución. Después entendimos que no, que las revoluciones también mantienen el patriarcado y son androcéntricas con rasgos coloniales. Entendí que toda esa fuerza política se complementaba profundamente y pude ponerle nombre. Decir soy feminista. Eran tiempos muy difíciles con los propios compañeros y con el mundo en general. Luego de aquel primer encuentro con el feminismo, lo fui profundizando en mi transito por  Brasil, en Holanda, en Ecuador… de ese modo fui asumiendo esa militancia feminista que me construyó y sigo profundizando. 

Y más tarde, cuando desde Holanda me fui a Ecuador como Técnica para la Cooperación -todavía en los años del exilio-  fue en mi trabajo con las comunidades indígenas y con las mujeres colonas de la Amazonia ecuatoriana donde logré interseccionar el tema de hábitat con el género.  Ese fue un momento hermoso, en el que lo empírico nutrió a la teoría… y fue también fundante de mucho de lo que hice en mi vida luego.

(*) Ana Falú es Arquitecta, académica, feminista y activista social por los derechos humanos y por los derechos de las mujeres. Ha sido directora regional de UNIFEM / ONU Mujeres para la región Andina y para Brasil y Países del Cono Sur. Investigadora del Conicet y Profesora Emérita de la Universidad Nacional de Córdoba.