Hijxs que llenan ausencias

Hijxs que llenan ausencias

Hay algo de lo que se habla poco, en relación al mandato de la maternidad. A frases como “Un hijo es una bendición”, “Llegó una alegría a la casa”, “Es una maravillosa aventura”, se les suma una que nos impresiona mucho: “Ahora ya no vas a estar sola”. La escuchamos en todos lados, todo el tiempo. Las propias chicas lo expresan así, y en algún sentido lo viven así.

Es tremendo pensar que un bebé te “hace compañía”. Lo que es claro en el transcurso del tiempo es que es una idea ilusoria pensar que un bebé sostenga alguna posibilidad de acompañamiento. Y termina pasando que cuando lxs niñxs empiezan a tener independencias mínimas, se complica todo porque dejan de ser una extensión de ellas. En esas circunstancias suelen aparecer situaciones de hostilidad con lxs chicxs, porque dejan de ser lo que ellas se imaginaron.

Otra cosa frecuente, a los tres años aproximadamente del primer parto, es que aparece la idea de un segundo embarazo. Nosotras trabajamos mucho ese momento para ayudarlas a que se pregunten profundamente por ese deseo, qué raíces tiene, qué implicancias, etcétera. Hemos logrado muy buenas estadísticas, y estamos atentas a que se cuiden, a que puedan enmarcar la crianza en un proyecto personal.

Lo otro que también ocurre es que se juntan con otro muchacho, y entonces él quiere “uno de él”, un “hijo suyo, propio”, que no deja de ser una manera de marcar territorio. Y ellas, muchas veces, acceden.

Pero nos sigue quedando pendiente esta preocupación respecto a pibas que a los 16 años se convencen de que un bebé puede solucionarles otras carencias.