“Hetero mata homo, todos contentos”

“Hetero mata homo, todos contentos”

Una mujer joven busca y encuentra ese algo más de la historia de su padre. Mira horas y horas de grabación de la videocámara familiar, piensa, siente, habla. El resultado es una película en primera persona: El silencio es un cuerpo que cae.

Por Gabriela Weller

En los primeros minutos de la película se escucha en off: “Cuando vos naciste, una parte de Jaime murió para siempre”. Dicho así es como un cachetazo, una crueldad innecesaria. Pero al final queda claro que lo cruel es otra cosa: la negación, lo callado, lo que se oculta o simplemente se deja de lado, todo eso que la ópera prima de la directora cordobesa Agustina Comedi recupera, rompiendo el silencio.

La historia personal y los testimonios de la familia y de las amistades se intercalan con la selección de videos que hizo Agustina tras visionar las más de 100 horas de grabación de la videocámara de Jaime (su padre), registradas a fines de la década del 80 y durante los 90.

Por razones obvias, no hay registro de las reuniones clandestinas en casa de Jaime de las que participaban militantes de Montoneros, del Partido Revolucionario de los Trabajadores y de Vanguardia Comunista. Allí se daban cita para hablar de política y de política sexual, tema que no podían abordar dentro de sus propias organizaciones. Parece mentira, recuerda una compañera, queríamos transformar el mundo pero nos unía otra cosa que no se transformaba: “En 1974 nos juntábamos hombres y mujeres homosexuales, porque ser puto es una desviación burguesa, corrompe el espíritu revolucionario, nos decían y hasta sentíamos culpa de ser como éramos”. El peso de la tradición judeocristiana, el catolicismo y un supuesto marxismo en su versión más dogmática.

Pero si en las organizaciones revolucionarias primaba el prejuicio, en la sociedad y sobre todo en las fuerzas de seguridad, el odio permaneció más allá de la dictadura. Otro testimonio recuerda cómo la política de “aniquilación de la subversión” continuó con la persecución de “las putas y los putos”, a quienes también acecharon los milicos y continuó hostigando la cana más allá de la recuperación democrática.

La película apenas sobreimprime epígrafes. Son voces o rostros que, aún en la descripción de hechos durísimos, mantienen la calma, ríen, abrazan. La voz de la directora interviene poco; por ejemplo, para recordar lo que un psicólogo le habría dicho a su padre: “Usted no es homosexual homosexual, es un poco homosexual. Su parte heterosexual le tiene que ganar a la otra”, y otro a ella misma: “Su bisexualidad es controversial, tiene que elegir…” Hetero mata homo, ironiza Agustina, y así todos contentos.

Jaime Comedi murió el 10 de enero de 1999

La diferencia sexual como negación o como estigma; la policía coimeando, pegando, torturando y matando; las familias expulsando y la psiquiatría encerrando y pretendiendo curar a electroshock… pero en medio de todo eso el amor, la solidaridad y la alegría entre pares de la que dan cuenta muchos pasajes del documental, a través de amorosos testimonios. Pasaron varios años hasta que la Organización Mundial de la Salud resolvió eliminar la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Y recién en 1994 una resolución de Naciones Unidas reconoció como derechos humanos la preferencia sexual y la identidad de género.

Quienes se convertirían en papá y mamá de Agustina se casaron el 4 de abril de 1986. Y no, su hermana dice que no se sorprendió porque “Jaime siempre quiso ser padre, tenía un deseo profundo de tener un hijo”. Ese deseo fue postergado hasta que cumplió 42 años, en colisión con otros, incompatibles para la época. Jaime conquistó su deseo de ser padre con la llegada de su hija, en octubre de ese mismo año.

Las imágenes recuperadas muestran, como en casi todas las familias, los cumpleaños, los viajes, la pequeña Agustina cantando o tocando el violín. Y también las fiestas privadas, esas que durante años fueron negadas en el archivo familiar. Con recursos aparentemente tan precarios como filmaciones caseras en un VHS de calidad desigual, apenas completadas con unas pocas entrevistas actuales, pero con un montaje y una musicalización que logran fundir amor, ternura, indignación y militancia pro-derechos, la directora nos entrega un mensaje personal y universal no carente de poesía, que te sigue dando vueltas y se mantiene presente mucho más allá de los 72 minutos que dura la peli.  

Jaime Comedi murió el 10 de enero de 1999. Ya no estaba cuando en Argentina se aprobaron las leyes de Matrimonio Igualitario (2010) y de Identidad de Género (2012). Pero fueron los Jaime, los Néstor, las Delfy, entre tantos y tantas otras, quienes dieron la batalla contra la violencia y por los derechos de la diversidad sexual. Y quienes la siguen dando, como Agustina, para romper el silencio y seguir conquistando deseos.

Ficha Técnica

El silencio es un cuerpo que cae, película documental, 72 minutos
Guion y dirección de Agustina Comedi
Estrenada el 15 de noviembre de 2018

Disponible en Vimeo (“Los y las que pueden alquilarla, viene muy bien porque la gente de cine, teatro, las bandas, estamos muy complicadas en este contexto y va a pasar mucho tiempo hasta que podamos recuperarnos”, dice la directora) y en CINE.AR, gratis.