Gestar y beber, dos verbos que se conjugan en forma de estigma

Gestar y beber, dos verbos que se conjugan en forma de estigma

Las críticas a la campaña #MamáCeroAlcohol, lanzada por el gobierno de Córdoba, abrió el debate sobre cómo abordar el consumo de sustancias durante el embarazo. Varias organizaciones cuestionan la simplificación de la problemática y un contenido que estigmatiza a las mujeres pobres. La maternidad y sus mandatos, en el centro de la escena.

Por Jimena Massa

En el imaginario hegemónico sobre la maternidad, los significantes “gestar”, “parir” y “amamantar” -romantizados hasta el hartazgo- no combinan con los conflictivos “alcohol”, “drogas” o “consumos problemáticos”. En apariencia, son universos distintos. Pero las estadísticas muestran que en las historias de muchísimas mujeres y otros cuerpos gestantes esos universos conviven, con más o menos conflicto, y que el consumo de sustancias atraviesa las experiencias de maternidad durante y después del embarazo.

Aunque no hay estadísticas sistemáticas, relevamientos hechos en distintos hospitales públicos del país coinciden en que creció el consumo de sustancias durante el embarazo. En el hospital Materno Neonatal de Córdoba el ingreso de hijxs de madres consumidoras aumentó un 48 por ciento entre 2018 y 2019, según publicó La Voz del Interior. Y un estudio difundido por la secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones del gobierno provincial, basado en una encuesta a 600 madres de lactantes, indica que el 77 por ciento de las consultadas dijo no haber tomado alcohol en el embarazo y en la lactancia. La preocupación se concentra en el consumo del 23 por ciento restante que, aún siendo en dosis mínimas, es considerado peligroso para lxs bebés.

La necesidad de generar conciencia sobre los efectos nocivos del alcohol durante el embarazo y la lactancia es incuestionable. Sin embargo, el abordaje de las políticas “anti drogas” es con frecuencia objeto de controversia. La campaña #MamáCeroAlcohol, lanzada en junio último por la secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones del gobierno de Córdoba (en el marco de la Semana Provincial de la Prevención del Consumo de Drogas) fue cuestionada por un conjunto de organizaciones que trabajan en el campo de la salud mental y los derechos de las mujeres, poniendo en debate la tensión que existe entre la necesidad de informar y la reproducción de estereotipos sobre el consumo y de mandatos relativos a la maternidad, tan arraigados en las construcciones de género y tan eficientes para producir culpa.

“Por medio de actividades virtuales, imágenes y videos se expresa un contenido que reduce un

problema que merece un tratamiento acorde a la complejidad de los distintos escenarios donde se da el consumo problemático de sustancias y que merece abordajes integrales, con perspectiva de género, de derechos e intersectoriales”, dice el comunicado elaborado por la Red Nacional de Salud Mental Perinatal Nodo Córdoba y firmado por más de treinta organizaciones.  

En diálogo con El Tajo, referentes de las distintas organizaciones firmantes dieron precisiones sobre los cuestionamientos a la campaña, que son de distinto orden, y que pueden sintetizarse como un abordaje simplificador de la problemática -colocando la decisión de consumir en términos puramente individuales y entendiendo la maternidad como una experiencia aislada de su contexto- y un contenido con sesgo estigmatizante en relación a las mujeres pobres.

Referentes de algunas de estas organizaciones realizaron una presentación ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) y llaman la atención sobre lo que entienden como un modo de estigmatización. Desde distintos espacios, invitan a pensar la formulación de políticas públicas desde la perspectiva de la reducción de daños y riesgos, entendiendo el consumo como una problemática de salud mental.

No privatizar el problema

“Por un lado, el contenido de la campaña se encuentra únicamente dirigido a quienes gestan (‘si sos mamá, si estás embarazada’), reduciendo un problema social complejo a una mera decisión individual y a un acto de voluntad, que no puede ser reducido a términos únicamente biologicistas / farmacológicos”, indica el comunicado.

“Y por otro -continúa- circulan videos de ‘influencers’ que refuerzan la imagen de la maternidad en términos de responsabilidad única, sumado al lenguaje que infantiliza y/o desmerece la capacidad de comprensión de la mujer/persona gestante y que reproduce representaciones estereotipadas y moralizantes”. En particular, cuestionan “los videos de una reconocida humorista cordobesa que encarnan una visión cargada de prejuicios de clase y género,como si el problema de los consumos problemáticos sólo afectara a los sectores populares”.

“Sin desconocer que el alcohol provoca efectos nocivos, la campaña no sirve si se maneja desde el miedo o la culpabilización, como si el problema se pudiera reducir a una decisión de voluntad personal. No es que la persona no deja de consumir porque no quiere, sino porque no puede. Entonces, señalar a la mujer que consume sin pensar en un abordaje integral o sin prever cómo acompañarla es poco efectivo”, explica Eugenia Decca, integrante de la asociación civil Programa del Sol, que desde 1997 trabaja en la prevención y asistencia del consumo problemático de drogas.  Y agrega: “La información no puede sostenerse apenas en los efectos nocivos sino en el análisis de las construcciones sociales que existen en torno a eso que consumen; es decir, qué problemas comunitarios e individuales están asociados al consumo”.

El Programa del Sol incorporó la perspectiva de género en el abordaje del consumo de sustancias y cuenta con un espacio terapéutico específico para “mujeres y disidencias”. Como integrante de ese espacio y a partir de su experiencia acompañando también a embarazadas, Eugenia señala que “por supuesto, de ninguna manera se trata de negar que el consumo es perjudicial para esx niñx que va a nacer, pero es indispensable pensar qué le pasa a esa mujer o persona gestante, mejor, qué le ha venido pasando para que termine teniendo un consumo problemático y cómo abordamos todas las aristas: la vivienda, la educación, el trabajo, la pareja”. Y agrega un dato clave: gran parte de las mujeres con problemas de consumo de drogas han sido víctimas de violencias. “Es importante considerarlas no apenas como mujeres consumidoras sino como mujeres en la totalidad de sus experiencias”.

Más allá de la campaña, Eugenia aporta dos cuestiones que sirven para pensar las políticas públicas en torno de los consumos en general: “El abstencionismo por sí mismo no resuelve el problema y, si bien la información siempre es necesaria, esta no puede basarse en el miedo. Generar miedo no es prevenir”. Y se pregunta: “¿Qué pasa (con el consumo) cuando el miedo se nos pasa?”.

La privatización del problema, es decir, pensar el consumo problemático y la propia maternidad como temas desvinculados de sus contextos es uno de los principales cuestionamientos. “Una limitación de la campaña es no incluir a otras identidades gestantes -señala Virginia Luz Galván, de la Red de Salud Mental Perinatal- aunque lo central es no poner en el tapete que la maternidad es una cuestión social”.

En ese sentido, las consultadas recuerdan que la salud de un bebé es un compromiso que excede a la madre y mencionan, por ejemplo, la posibilidad de recurrir también a la imagen del padre o de algún otro integrante de la familia que juegue un papel importante a la hora de reducir el consumo de una mujer embarazada. Si maternar requiere de acompañamiento, la exposición a las drogas torna a ese entorno un requisito fundamental.

Como psicóloga que trabaja específicamente con maternidades, Virginia integra la mencionada Red de Salud Mental Perinatal, que es una organización interdisciplinaria con alcance nacional, y también forma parte de Ummi – Salud Perinatal y Crianza Respetuosa, que promueve “gestaciones conscientes, partos respetados y crianzas amorosas”. Desde esa experiencia, opina que “pedirle a una mujer embarazada que hable del tema del consumo con su obstetra no hará que deje de consumir”. Y considera que la campaña promovida por el gobierno de Córdoba “tiene como objetivo informar que el alcohol hace daño, pero al Estado le debemos reclamar políticas públicas integrales y, sobre todo, con perspectiva de género, de derechos humanos y sin sesgos de clase”.

Contra el sesgo de clase

“Suponer que el consumo problemático es un problema de las mujeres pobres es un absurdo sin ningún tipo de asidero estadístico. En todo caso, puede haber cambios, según el dinero que se tenga, en el tipo de sustancia que se consume. Pero sabemos que el alcoholismo existe en todas las clases sociales”, dice Sonia Cavia, activista internacional por los derechos de las madres y las famílias, coautora de la ley nacional de Parto Respetado (25.929) y presidenta de la fundación Awaike Salud y Medio Ambiente, cuyo objetivo es mejorar la salud materno infantil y promover el cuidado ambiental.

Como comunicadora, doula certificada y aprendiz de partera, Sonia también realizó una presentación ante el Inadi por lo que considera “el perfil discriminatorio” de la campaña. En relación a los videos específicamente, dice que le costó terminar de verlos y que, como activista de derechos humanos, no comparte “este sesgo de burla a las clases más vulneradas”.

“Hubiera sido mucho más positivo -agrega Sonia- construir con la propia comunidad mensajes que representen a todxs. Es decir, buscar puntos de contato entre la diversidad de mujeres que consumen y trabajar desde lo común, no desde el estigma”.

En Awaike trabajan por la recuperación de los saberes populares de los cuidados de la vida, aquellos que se transmiten de generación en generación. Entonces alientan al Estado para que asuma que esos conocimientos, muchas veces desacreditados desde las concepciones biomédicas hegemónicas, son valiosos y necesarios. En ese sentido, es válida la premisa de que cualquier política diseñada para prevenir el uso abusivo de sustancias debe contemplar los derechos de las personas, sus opiniones, su cultura y sus condiciones materiales de existencia.

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