Ellas leen: bibliotecas populares con catálogos inclusivos y mirada de género

Ellas leen: bibliotecas populares con catálogos inclusivos y mirada de género

Un proyecto de extensión de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) busca incorporar la mirada de género a las bibliotecas populares y comunitarias. Abordan la gestión, los catálogos y la promoción de acciones, con un espíritu democratizador para fomentar las lecturas y la inclusión.

Por Myriam Mohaded (*)

Parvas de libros diferentes apilados en una mesa: novelas, cuentos, clásicos, técnicos, historia, comunicación, filosofía… antes estuvieron en sus estantes en un orden que parecía indiscutible. Pero el intento de revisar su clasificación, esta vez desde una perspectiva de género, nos interpela acerca de cuál será su lugar para que les usuaries lleguen a ellos de manera más accesible. Sumado a esto, hay un nuevo bagaje terminológico y temático que abre renovadas secciones y discusiones. Este aspecto, como el lenguaje mismo, parece un territorio en disputa, con algunas certezas que se van encontrando en un reciente camino. En Córdoba, hay quienes lo entienden así.

La Red de Bibliotecas con Perspectiva de Géneros sembró la semilla que contribuyó a germinar el trabajo: promover la inclusión de esa mirada en el ámbito de las bibliotecas populares, comunitarias, y centros de documentación. Es lo que reconocen quienes coordinan el proyecto “Perspectiva de géneros en bibliotecas populares y comunitarias. Una mirada igualitaria”, a cargo de Ivana Reynoso y Cristina Fuentes, que se lleva adelante a partir de una beca de extensión de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. La iniciativa está dirigida y codirigida por las bibliotecarias Magdalena Uzin y Verónica Lencinas, respectivamente. Su objetivo es habilitar conocimientos y herramientas para reflexionar junto a la comunidad, enriqueciendo la construcción de ciudadanías de un modo más equitativo e igualitario y promoviendo el respeto por la diversidad, la identidad y la prevención de violencias.

“¿Cómo armar estantes que contengan materiales de géneros? ¿De qué manera ordenarlos? ¿Cómo hacer accesibles esos libros, folletos o revistas? ¿Dónde los hacemos circular? ¿Qué estrategias nos damos para generar talleres, charlas, espacios de discusión, de reflexión? ¿Es viable compartir y comunicar esas experiencias en estos espacios? Son preguntas que acompañan siempre la actividad bibliotecaria y -en este caso- se hace foco en una problemática que nos atraviesa y nos interpela de un modo urgente”, expresa Ivana Reynoso.

Integrantes de la Red de Bibliotecas con Perspectiva de Géneros en una jornada de formación (Fotografía de Bibiana Fulchieri)

En el proyecto es clave el vínculo con las comunidades ya que quienes participan en ellas están en contacto permanente con sus públicos, constituyéndose en referentes. “Este tipo de bibliotecas, además de ser fuentes importantísimas de información que reúnen y ofrecen material, son espacios en los que se desarrollan innumerables actividades. En este caso, pensamos en la discusión en torno a los derechos de mujeres y disidencias y en abordar temas tan complejos como las violencias, entre otros. Entonces, que estas personas se formen, se capaciten en la problemática y adopten esta perspectiva, son cuestiones clave para acompañar el proceso que se viene dando en diferentes ámbitos y -fundamentalmente- en las comunidades en las que las bibliotecas están insertas”, agrega Reynoso.

Populares y comunitarias desde el género

La tarea comenzó en marzo con la capacitación en géneros, corrientes teóricas y feminismos, a cargo de Cecilia Re. Luego se trabajan los temas bibliotecológicos y, por último, los aspectos comunicacionales. Está previsto que se desarrolle en dos cuatrimestres, con la participación de alrededor de 27 bibliotecas populares y comunitarias de la provincia, a las que se sumaron también algunas de La Plata y Neuquén. La propuesta, con un espíritu democratizador, pone el acento en la construcción de ciudadanía e impulsa la formación de espacios propicios para acompañar y fortalecer debates y acciones relativas a la difusión de los derechos en general y los de las mujeres y disidencias en particular.

Una de las metas es la articulación entre lo académico y el personal de los espacios, ya que la falta de formación en géneros es una de las principales dificultades. Se busca modificar desde las formas de atención y la elección de materiales para su adquisición, hasta la democratización en el propio funcionamiento. “Desde este proyecto en particular se aborda un espacio de trabajo -como son las bibliotecas populares y comunitarias- que no está presente ni muy visibilizado durante la formación académica. Sí conocemos experiencias de este tipo en la carrera, pero no se profundiza en su funcionamiento, o no se nos ´prepara´ para su abordaje integral. Quienes gestionan bibliotecas populares y comunitarias son personas que no se han formado académicamente, a quienes frecuentemente se conoce como personal idóneo”, describe Reynoso.

“Esto nos ha marcado la necesidad de compartir nociones generales sobre el funcionamiento de las bibliotecas, además de hacer hincapié en la construcción de una mirada inclusiva y de géneros. Consideramos que es muy importante poner en los territorios un conocimiento bibliotecológico, integral, político-técnico, que creemos que va a dinamizar el trabajo en la integración de los estantes, en el tratamiento de los materiales, y en su puesta en circulación en las comunidades”, concluye.

Cristina Fuentes e Ivana Reynoso en la presentación del curso de la Red de Bibliotecas con Perspectiva de Géneros

Catálogo diverso y compartido

¿Puedo ver el catálogo? ¿Lo tenés digitalizado? Esa es la pregunta repetida de quienes frecuentan bibliotecas. La inclusión en un registro de los materiales de un acervo documental, con sus referencias técnicas, es lo que permite localizar y facilitar la búsqueda. Fortalecer la construcción de un inventario colectivo es una de las metas principales. Para Cristina Fuentes, existen cuestiones técnicas específicas que las y los bibliotecarios pueden aportar. Por ejemplo, la creación de un “catálogo como una herramienta técnica, política y de incidencia en la comunidad”.

“Que un catálogo reúna toda la oferta de material con perspectiva de géneros disponible en Córdoba, será útil para visibilizar y profundizar la discusión sobre la temática, para conocer autoras, autores, nuevos temas, para que todas aquellas personas que quieran encarar un trabajo de investigación sepan dónde dirigirse para encontrar tal o cual libro… además, creo, sirve para acompañar la lucha del movimiento de mujeres y disidencias y para aportar a una sociedad un poco más igualitaria”. El catálogo colectivo está pensado para que todas las personas interesadas -la comunidad en su conjunto- puedan buscar autores/as y publicaciones diversas sobre temáticas específicas de géneros, averigüar en qué biblioteca se encuentran y contactarse con dicha institución para, finalmente, encontrarse con el libro.

* Periodista