Doña con doña

Doña con doña

Por María Soledad Ceballos*

El reclamo por los derechos que faltan viene siendo una bandera que se iza en mástiles del mundo. Conseguirlos no ha sido gratis. Tampoco ha sido en vano.

Pasaron 10 años de aquel 15 de julio a partir del cual el derecho civil a contraer matrimonio se amplió en nuestro país, otorgando la libertad de casarse con quien se ame, sin distinción de género u orientación sexual. Se sancionaba en nuestro país la Ley 26.618.

Mechi y Caro hace 21 años están juntas. Tres años después de sancionada la Ley de Matrimonio Igualitario (ya hace 7 entonces) pidieron sus partidas de nacimiento en sus casas, avisaron que se casaban, sacaron turno en el registro civil de la localidad serrana donde viven, y sin arroz ni festejos, ejercieron su derecho, con la ley de su lado.

El camino no fue complejo, pero estrenar derechos generó algunas dudas y miedos: Pueblo chico, derecho nuevo, no había precedentes y las dos estaban por inaugurar una libertad más.

Un abogado amigo les habló sobre la patria potestad, sobre los derechos y obligaciones sobre el hijo que iba a venir y que después se multiplicó por tres, la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) también acompañó en las gestiones y la información cruzada con la municipalidad. La descendencia traccionó y casarse fue un hecho.

Fue fácil, como cualquiera que va buscando eso al Registro Civil. El amor no sabe de papeles. Y a veces, a quienes se aman, tampoco les importa. Y para las dos, que vivieron lejos de las grandes ciudades haciendo la suya en hermosos paraísos serranos, casarse no les cambió la vida. Pero están seguras que a sus tres niñxs si.

Hay militancias que se llevan en silencio y que celebran igual. Porque aun sin marchas ni carteles ni ruidos, y hasta sin quererlo tal vez, lograron desarmar estanterías que de otro modo no podrían haberse desarmado. Corrieron, en silencio, los límites de lo posible.

La libreta de familia que dice que Caro y Mechi están casadas con todas las de la ley, tiene tachado con lapicera la leyenda DON porque tres años después de sancionada la Ley no estaban tal vez actualizadas en ese municipio. Con la misma lapicera, arriba del tachón dice DOÑA.

Y son las doñas que quien tipea estas líneas más quiere de todas las doñas.