De puño y letra

De puño y letra

“A Enriqueta Muñiz”, esa dedicatoria en letra cursiva que permanece a través de las diferentes ediciones de Operación Masacre y que se podría interpretar como un dato anecdótico, tiene otra relevancia desde la publicación, en 2019, de Historia de una Investigación. Operación Masacre de Rodolfo Walsh: una revolución de periodismo (y amor).

Por Myriam Mohaded*

Su lectura nos invita a abrirnos a nuevas facetas que quizá admitan otras perspectivas, en clave femenina, sobre el aporte de Muñiz a la obra de Walsh y cómo realizó esa investigación señera del Periodismo de Investigación y las nuevas narrativas de no ficción. 

Muñiz conoce a Walsh en la editorial Hachette, donde trabajaba de traductor y un tiempo antes había publicado Antología de un cuento extraño. Allí inician los primeros intercambios, para después entrar a otras etapas de sus vidas. “El 20 de diciembre a las 12 horas y 25 minutos, yo era una persona pacífica. A las 12 y media, un extraño llamado de Walsh decidió que dejaría de serlo muy pronto.”

 “Esta es la breve historia de una investigación policial-dice Muñiz- en la que me metí con la misma alegre inconsciencia que impulsó a Walsh ofrecerme mi parte de aventura. Quedan aquí nuestros movimientos, nuestros triunfos y nuestro sustos”.

Mientras que el compromiso y la búsqueda de la verdad aparece como valor constante  de la obra de Walsh, en Historia de una investigación…, el modo de la narración, su relato vívido y hasta lo novelesco ocupan un lugar destacado. 

Este texto en el que se publican sus dos cuadernos, que contienen la crónica precisa de los hechos que investigaron Rodolfo Walsh y Enriqueta Muñiz, hace un guiño a la posibilidad de realizar una lectura sensible; una narración que se presenta manuscrita, como un diario de registro de observación, para acercarnos a los hechos y a sus protagonistas con una mirada casi antropológica.

Un relato que al presentarse en una impresión de facsímil, nos hace sentir testigos privilegiados de la historia y favorece el sentimiento de estar allí mismo, en medio de los hechos. Estos papeles, no son un pretexto de un libro ni su lado B, si no una puerta que abre la circulación del sentido en direcciones tal vez inesperadas”, expresa lúcidamente en su prólogo el periodista Daniel Link. 

Enriqueta Muñiz contextualizaba, tomaba nota de lo que sucedía en cada entrevista, miraba el detalle, media los planos para reconstruir los hechos. Describía con total precisión la escena donde se realizaba el reportaje. Le tomaba el pulso a cada situación. Yo siento confusamente que el arte que hay en este libro, aparte del material histórico, el humano, el político, sobrepasa nuestra investigación, sobrepasa los alcances partidarios y aun sobrepasa a los mismos personajes. Walsh, en todo caso, se ha sobrepasado a sí mismo”. Enriqueta tenía veintidós años y Walsh, veintinueve. 

El libro Historia de una investigación se escribe en dos cuadernos, “Sol de Mayo” y “Mascota”, en un registro visual en el que de su puño y letra se accede a su diario de campo, mientras acompaña a Walsh, quien también se hace presente con algunas anotaciones. Otro apartado con cartas, papeles, poemas, cuentos y fotos. Entre las cartas, hay dos mecanografiadas por el mismo Walsh. Una de ellas en la que escribe “algunas cosas” sobre “la extraña fábula que vivimos”. Y la otra, una transcripción incompleta que le envía Walsh a Enriqueta acerca de la declaración de Giunta sobre los hechos del 9 de junio de 1956. La obra se completa con un prólogo de Daniel Link y una introducción denominada “Una vida brillante, solitaria y misteriosa”, de Diego Igal.

La contemporaneidad de los tiempos de la investigación y su publicación, lo sitúa al autor de Operación masacre en un tiempo de riesgos, pocas certezas y especial soledad frente a los hechos. Enriqueta no sólo cuida sus papeles de manera amorosa, en tiempos donde guardar sus escritos implica poner en riesgo la vida. En su prólogo Walsh afirma: “Desde el principio está conmigo una muchacha que es periodista, se llama Enriqueta Muñiz, se juega entera. Es difícil hacerle justicia en unas pocas líneas. Simplemente quiero decir que si en algún lugar de este libro escribo “Hice”, “Fui”, “Descubrí”, debe entenderse hicimos, fuimos, descubrimos. (…) En esa época el mundo no se presentaba como una serie ordenada de garantías y seguridades, sino más bien como todo lo contrario. En Enriqueta Muñiz encontré esa seguridad, valor, inteligencia, que me parecían tan rarificados a mi alrededor(p.21)”

En los diarios que la familia Muñiz decide publicar tras el fallecimiento de Enriqueta, crece su figura protagónica en la investigación y se hace explícita la centralidad de su rol. En cada página, en cada anotación, aparece su agudeza y se advierte claramente el lugar que efectivamente ocupó. Enriqueta Muñiz negocia con los editores, emite opiniones sobre ellos, en particular sobre aquellos que nombra como los más “nacionalistas”, a quienes mira con cierta desconfianza. Ella no se detiene, participa con Walsh, activamente, en diversas reuniones con los editores, en lo que posiblemente es un desafío constante a los rígidos hábitos que imperaban en su vida familiar conservadora. Busca nuevos testigos. Va detrás de las pruebas que den sustento a la investigación y realiza sus propias entrevistas con los sobrevivientes. “Algunas cosas importantes las consiguió ella sola, como los testimonios de los exiliados Troxler, Benavídez, Gavino”, diría Walsh. Es que Muñiz no sólo acompaña la investigación; persigue a sol y sombra, desde el primer momento, esa verdad que los compromete a ambos. Al mismo tiempo que representa a Rodolfo Walsh, no sin ironía, como un “insoportable”,  expresa su admiración y, ante todo, su lealtad.  “Walsh es así, hay que aguantarlo o dejarlo”, comenta con su letra, y Walsh le corrige con un “mejor aguantarlo”. 

Más adelante, también da cuenta de las miradas que la pareja tiene sobre la tensión de lo literario y la verdad: “Es lo mejor que ha escrito hasta ahora, desde el punto de vista técnico y literario. Yo, por mi parte, me siento de repente pequeña. El caso Livraga se me ha adelantado definitivamente. Sólo ha quedado en él  un hombre: Walsh. Me resta el honor de seguirlo, de cerca. Y cuando le pregunto a Walsh medio en serio, medio en broma ¿de veras piensas dedicarme el libro?, me siento llena de satisfacción al oírle decir, con tono terminante: antes lo quemo, que no dedicártelo.  Y pienso feliz que ya nunca más sentiré envidia al ver que un autor ha dedicado una obra a una persona”

Historia de una investigación nos ayuda a ampliar el horizonte de esa obra maestra del periodismo. Y no sólo acercarnos a otras facetas de Walsh, sino fundamentalmente conocer esa imagen que aparecía solapada: una mujer, periodista, editora, traductora, que asumió el trabajo y sus riesgos. Y a quién es indispensable reconocer como coautora del estilo narrativo, de la sensibilidad, del modo de investigar y de dar a luz la verdad, inéditos para la época.

Cuando pensemos en Operación Masacre como en uno de los primeros libros del mundo en tensionar al máximo los límites entre periodismo y literatura, recordemos que en el origen también estuvo una mujer: con su puño y con su letra.

Ficha técnica del libro:

Historia de una investigación. Operación Masacre de Rodolfo Walsh: una revolución de periodismo y (amor)/ Enriqueta Muñiz- 1º Edición C.A.B.A, Editorial Planeta, 2019

(*) Soy Myriam Mohaded, me gustan los libros, tengo una relación íntima con ellos, un diálogo infinito de alimentación. Primero con intuición y después con más conciencia me sensibilizan las causas en defensa de los derechos de las mujeres y diversidades, intento aportar perspectivas de abordaje, para que juntxs avancemos en generar escenarios más justos. Soy periodista y docente. Participo en  la Red PAR.