Cuando decir es hacer

Cuando decir es hacer

Por Gabriela Weller

En Argentina hubo un proceso social liderado por los medios comunitarios que abonó el debate de lo que más tarde se convertiría en la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522). En 2004, el Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) conformó la Coalición por una Radiodifusión Democrática y, luego de una articulación con diferentes organizaciones, presentó los “21 puntos básicos para una Radiodifusión Democrática”. Esta fue la primera base para construir la nueva “ley de Medios”, sancionada en 2009. El número de puntos, además, se correspondía con la deuda de la democracia a la comunicación: habían transcurrido 21 años desde 1983.
La ley de Medios, además de su contenido, tiene la marca en el orillo de la construcción colectiva.  Esa participación social tan amplia la convirtió en un instrumento legal de máxima calidad, porque cuenta con un amplio desarrollo conceptual y teórico que pudieron aportar especialistas e instituciones académicas de gran reconocimiento.

El gobierno de Mauricio Macri pretendió darle una estocada modificando su corazón: los artículos que regulaban la concentración. Si bien estos aspectos son fundamentales para garantizar la comunicación como derecho, el espíritu de la ley sigue vigente y todos sus artículos también. Sin embargo, y de manera bastante direccionada, en el imaginario social ha cristalizado la idea de que esa ley se derogó. Un excusa para incumplir sistemáticamente el resto del articulado.
Unos años antes, desde el el Ejecutivo nacional se propusieron Foros de Debate en todas las provincias. Eran espacios en los que se podían escuchar las más variadas propuestas, expuestas por un/a representante que hacía uso de la palabra por un tiempo limitado. Requería de una inscripción previa, que asignaba un número de orden para cada intervención. En ese momento resultó una experiencia sin antecedentes, en el que podía sentirse la materialidad de la democracia, la construcción desde el pie.
Muchas de las integrantes de la Red PAR – Periodistas por una comunicación no sexista -integrada en aquel entonces por 80 periodistas de todo el país- venían participando del debate previo, desde las organizaciones, instituciones o empresas en las que se desempeñaban. Se congregaron en un encuentro «excepcional» para poder pasar en limpio los principales ejes que debían integrar la Ley. Fueron dos días de intensa discusión y de construcción de un texto que fuera jurídicamente sólido y políticamente posible.

Además, se llevó a cabo una estrategia coordinada para incidir en los Foros y en el Congreso de la Nación. En cada delegación había que inscribirse para aportar ideas y defender la propuesta. En Córdoba, la vocera de la Red PAR fue Pate Palero, pero las acciones colectivas iban más allá de esa participación: había que hacer contactos, buscar entre los/las representantes provinciales potenciales aliados/as para ir a explicarles la posición, militar voto a voto la posibilidad de que salga la ley. Así fue en todo el territorio nacional. Un trabajo coordinado, todas en todos lados, diciendo y haciendo lo mismo. A tal punto que se comenta que uno de los representantes del gobierno nacional, recibiendo por enésima vez la propuesta escrita, suspiró y en esa voz baja que siempre termina por escucharse, rezongó: “Estas de la Red PAR son como los mormones, te entregan la Biblia en todos lados”.
Las compañeras que tuvieron una participación directa no pueden olvidar al periodista Luis Otero, hoy fallecido, compañero de Silvia Molina y también integrante de la Red PAR. Su militancia constante, sus guiños cómplices, aprovechando su condición de hombre para irrumpir en algunos despachos, lo convirtieron en un aliado incondicional.

Así fue como lo que se decía y se debatía en cada reunión, en cada encuentro federal de la Red PAR -sumado a acciones similares de otras organizaciones hermanas- se materializó en el valioso artículo 3-M, cuyo contenido es clave para la equidad de género. El artículo establece que uno de los objetivos de los medios de comunicación es “promover la protección y salvaguarda de la igualdad entre hombres y mujeres, y el tratamiento plural, igualitario y no estereotipado, evitando toda discriminación por género u orientación sexual”.